viernes, octubre 22, 2010

Dichoso el árbol que no siente el vacío
envidia le tengo al pájaro
que vuela sin pensar a dónde va
el aire
que llena mi cuerpo de sensaciones
la cama, los pies adormilados
por no caminar
quisiera callar las voces
escuchar sólo el silencio
tocar las copas de los árboles
y renacer
más allá de la neblina
quiero tocar la nube,
respirar la tierra,
sentirme raíz
quiero ser muro
dichoso
y no sentir el vacío de mi cuerpo
porque a veces
dentro de mí
observo
un pozo
profundo
en él a lo lejos
miro
tus ojos
tu boca
tus manos
que me llaman
directo
al pozo
espejo
profundo
quebrado
y me siento
más triste
más sola
más nada
que un árbol
dichoso el girasol, siempre amarillo
ante el sol, vive y muere
sin pensar, sin hacerse preguntas,
sin llorar y sin sufrir
dichoso el caracol que muere
aplastado ante los zapatos presurosos
de un hombre gris
con la cabeza nublada
siempre obnubilada
dichosas las palabras que en el libro
guardan las ideas,
porque jamás han sido dichas
dichoso el tiempo
que nunca se detiene
dichosa tu mirada, que hace renacer
el mundo
dichoso el texto
que en este momento lees
porque cuando lees mis versos
me lees a mí
y siento
que me acaricias
con tu mirada
que me besas
al evocar mis palabras
dichosa soy
porque estoy presente
en tu vida
dichosa
porque he entrado
por tu pupila
para habitar tu corazón
dichosa,
dichosa soy

3 comentarios:

Erich dijo...

hOLA ALMA TE ACUERDAS DE MI ESPERO QUE SEAS LA MISMA QUE VIVIA POR PUENTE DE LA MORENA YQUE SE DEVELABA HABLANDO HAS ALTAS HORAS DE LA NOCHE Y QUE LE GUSTABA MI ABDOMEN Y MIS MANOS SOY ERICH.

Alma Jimenez dijo...

La verdad creo que me confundes.

Francisco dijo...

Alma me gusta mucho tu poesia!! felicitaciones!